Cambio de armario en septiembre ¿Y ahora que me pongo?

¿Quién dijo que en septiembre hay que guardar las sandalias y sacar el abrigo? En buena parte de España, el otoño llega… pero a su ritmo.

Por la mañana sales de casa para llevar a los niños al colegio y hace una temperatura estupenda. A media mañana empieza a apretar el calor. Llegas al trabajo y no sabes si necesitas manga corta, una camisa o directamente un abanico. Y por la tarde, cuando por fin parece que refresca un poquito, piensas: «Ahora sí, necesito empezar a sacar la ropa de otoño».

Pero abres el armario y ahí está el problema: ¿qué guardo?, ¿qué dejo?, ¿qué empiezo a sacar?

Porque en Madrid, Sevilla, Almería, Murcia o Barcelona, septiembre sigue siendo verano. El termómetro no entiende de calendarios.

Por eso, más que hacer un cambio de armario radical, lo que necesitamos es hacer una transición inteligente. Guardar lo que ya no vamos a utilizar, mantener aquellas prendas de verano que todavía tienen recorrido y empezar a incorporar poco a poco ropa de entretiempo que podamos llevar sin pasar calor.

Antes de guardar nada: mira lo que realmente has utilizado

Mi primer consejo es sencillo: no guardes tu ropa de verano sin pensar.

Antes de meterla en cajas, piensa en qué prendas has utilizado de verdad durante estos meses.

Ese vestido que te has puesto una y otra vez porque es comodísimo. Las camisetas básicas que combinan con todo. Ese pantalón fluido que te salva cualquier día. Las faldas midi. Las camisas ligeras.

Esas prendas todavía tienen vida por delante.

En cambio, quizá haya otras que llevan todo el verano colgadas con la etiqueta puesta, o que cada vez que te las pruebas acabas pensando: «No sé con qué ponérmelo». Probablemente ha llegado el momento de dejarlas ir.

El cambio de armario es también una oportunidad perfecta para hacer limpieza y quedarte solo con lo que realmente te pones.

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Qué ropa usar en septiembre con calor: prendas de verano que siguen funcionando

Aquí está el secreto para vestir bien durante septiembre y octubre cuando todavía aprieta el calor: no guardar todo lo de verano. Hay prendas que podemos seguir utilizando perfectamente, simplemente combinándolas de otra manera.


Vestidos ligeros.

No los guardes todavía. Un vestido de verano puede convertirse fácilmente en un look de entretiempo añadiendo una camisa abierta, un chaleco o una blazer ligera cuando refresque.

Camisas de algodón o tejidos ligeros.

Son perfectas para estos meses. Puedes llevarlas abiertas sobre una camiseta, remangadas o cerradas durante las horas más frescas.

Faldas midi.

Son una de esas prendas que funcionan prácticamente todo el año. En septiembre puedes seguir llevándolas con sandalias y, cuando avance octubre, cambiar el calzado por unas zapatillas o un zapato cerrado.

Pantalones fluidos.

Si hay una prenda que agradecemos especialmente en septiembre, cuando todavía hace calor, es esta. Son cómodos, frescos y perfectos tanto para ir a trabajar como para el día a día. Y, además, nos permiten empezar a introducir colores y tejidos más otoñales sin morir de calor.

Ropa de entretiempo: qué empezar a sacar del armario

Aquí es donde yo haría el cambio poco a poco. No necesitas sacar toda la ropa de otoño de golpe.

Empieza por aquellas prendas que puedes utilizar tanto ahora como cuando bajen las temperaturas:

  • Blazers ligeras
  • Sobrecamisas
  • Chaquetas finas
  • Pantalones de tejidos más estructurados y vaqueros
  • Jerséis finos o prendas de punto ligero
Cambio armario septiembre prendas salen

El truco de las capas: un look, todo el día

Y un truco que funciona muchísimo: juega con las capas.

Una camiseta básica + blazer. Un vestido + camisa abierta. Una falda + camiseta + chaqueta ligera. Un pantalón fluido + top + sobrecamisa.

De esta manera puedes adaptarte a la temperatura a lo largo del día sin tener que cambiar completamente de look.

La regla de oro: no te vistas para el termómetro de las 8 de la mañana

Creo que este consejo es especialmente importante para las mujeres que tenemos días llenos.

Si tienes que llevar a los niños al colegio, ir después a trabajar, hacer recados y llegar a casa por la tarde, necesitas que tu ropa funcione durante todo el día.

No se trata solo de que una prenda sea bonita. Tiene que permitirte moverte, sentarte, caminar, llevar a los niños al colegio, trabajar y llegar a casa sin estar deseando quitártela.

Por eso, durante estos meses, yo apostaría por prendas versátiles, tejidos transpirables, cortes cómodos y looks que puedas adaptar fácilmente.

Porque bastante tenemos ya con todo lo que tenemos en el día a día como para pasarnos el rato pensando en si tenemos calor o frío.

Cómo hacer la transición de colores en el cambio de armario de septiembre

No hace falta pasar del amarillo, rosa o blanco directamente al marrón y al negro.

Puedes empezar incorporando poco a poco colores más propios de la nueva temporada: beige, camel, burdeos, verde oliva, azul marino… pero combinándolos con prendas que ya tienes.

Por ejemplo, un pantalón beige de nueva temporada con una camiseta blanca que ya utilizabas en verano. O una falda satinada con una camisa más otoñal.

Así consigues que tu armario evolucione sin tener que renovarlo entero cada septiembre.

Chaleco cinturon 1

El cambio de armario perfecto no es tener más ropa

Al final, creo que el verdadero objetivo del cambio de armario no debería ser sacar veinte bolsas de ropa nueva.

Debería ser conseguir que nuestro armario trabaje mejor para nosotras. Que cuando abramos las puertas por la mañana tengamos prendas que nos gusten, que nos sienten bien y que podamos combinar fácilmente.

Porque nuestras vidas no son iguales todos los días. Hay días de oficina, días de colegio, reuniones, recados, comidas con amigas, tardes en familia y algún que otro momento en el que simplemente queremos ponernos guapas porque sí.

Y nuestro armario tiene que acompañarnos en todos ellos.

Así que este septiembre, en lugar de pensar «tengo que hacer el cambio de armario», piensa:

«Voy a organizar mi armario para la vida que realmente tengo.»

Guarda lo que ya no necesitas, conserva aquello que todavía puedes disfrutar y añade solo las prendas que de verdad van a tener un lugar en tu día a día.

Porque tener un armario perfecto no significa tener muchísima ropa.

Significa abrirlo cada mañana y sentir que, pase lo que pase ese día, tienes algo que ponerte. Y si necesitas ayuda para encontrarlo, en El Baúl de Bella estamos aquí.

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