Hay una frase que escucho con frecuencia en la tienda cuando una mujer se prueba algo y no termina de convencerse.
«Es que hasta que no pierda unos kilos…»
Y siempre pienso lo mismo. ¿Cuántas veces hemos dejado de comprarnos algo que nos encantaba esperando tener un cuerpo diferente?
Esperamos a bajar de peso para atrevernos con ese vestido. Esperamos a vernos mejor para apostar por ciertos colores. Esperamos al momento perfecto para empezar a cuidarnos. Pero ese momento, muchas veces, nunca llega.
Con el tiempo he entendido que sentirte bien con tu cuerpo no ocurre de repente cuando alcanzas una talla concreta. La confianza se construye mucho antes. Empieza cuando decides dedicarte un rato, mover tu cuerpo, descansar, alimentarte mejor, cuidar tu mente… y, sobre todo, cuando dejas de hablarte tan mal delante del espejo.
Por eso esta semana quería traer al blog una conversación diferente.
He tenido el placer de hablar con Fani, fundadora de un centro de fitness y pilates en Almería, emprendedora, madre de un niño de ocho años con autismo y una mujer que conoce muy bien lo que significa cuidar de los demás sin olvidarse de una misma.
Porque el autocuidado mujer no debería ser un castigo ni una obligación para encajar en un ideal de belleza. Debería ser un acto de amor propio.




Entrevista con Fani: cómo el ejercicio cambia la forma en que te ves y te vistes
1. Fani, eres emprendedora, diriges un centro de fitness y pilates, eres mamá… ¿Cómo consigues sacar tiempo para cuidarte?
No siempre es fácil, y hay etapas en las que cuesta muchísimo. Pero con los años he aprendido que cuidarme no es un lujo, es una necesidad. Si yo no estoy bien física y emocionalmente, no puedo dar lo mejor de mí, ni a mi familia, ni a mis clientes, ni a mi equipo. No espero a que me sobre el tiempo, porque eso nunca ocurre. Lo convierto en una prioridad, aunque algunos días solo sean 30 minutos.
2. Muchas mujeres sienten que, cuando llegan los hijos o aumentan las responsabilidades, ellas pasan a un segundo plano. ¿Crees que nos cuesta priorizarnos?
Muchísimo. Nos han enseñado a cuidar de todos antes que a nosotras, y muchas veces sentimos culpa cuando dedicamos tiempo a nuestro bienestar. Pero cuidarse no es egoísmo, es responsabilidad. Una mujer que se cuida tiene más energía, más paciencia y una mejor salud para afrontar todo lo demás. Cuando entiendes eso, cambia completamente la perspectiva.
3. Tú trabajas cada día con mujeres de todas las edades. ¿Cuál dirías que es la inseguridad más repetida cuando llegan por primera vez al centro?
La mayoría llegan pensando que no van a ser capaces. Tienen miedo a sentirse juzgadas, a no estar en forma o a compararse con otras. Curiosamente, casi nunca es un problema físico, sino mental. Después de unas semanas, descubren que nadie las está juzgando y que el único objetivo es sentirse mejor que el día anterior.
4. Hay quien piensa que hacer ejercicio es solo para adelgazar. Desde tu experiencia, ¿qué cambia realmente cuando una mujer empieza a moverse y a cuidarse?
El cambio más importante casi nunca se ve en la báscula. Cambia la postura, la energía, el descanso, el estado de ánimo y la confianza. He visto durante estos 24 años cómo mujeres recuperaban la ilusión, la autoestima y hasta la forma de enfrentarse a la vida gracias al ejercicio. El físico mejora, claro, pero el verdadero cambio ocurre por dentro.
5. Muchas veces creemos que hasta que no tengamos «el cuerpo perfecto» no podremos sentirnos bien con la ropa. ¿Tú qué les dirías a esas mujeres?
Que el cuerpo perfecto no existe. Yo he competido y he estado en porcentajes de grasa muy bajos, y puedo decir que ese físico de competición no es sostenible ni representa la felicidad. Sentirte bien con la ropa tiene mucho más que ver con la seguridad que transmites que con una talla. Cuando te cuidas porque te quieres y no porque te castigas, esa seguridad se nota.
6. ¿Crees que existe una relación entre moda y autoestima, entre cómo nos sentimos por dentro y cómo nos vestimos por fuera?
Totalmente. La ropa es una forma de expresar cómo nos sentimos. Cuando una mujer recupera la confianza en sí misma, automáticamente cambia su manera de caminar, de hablar y también de vestir. No se trata de seguir tendencias, sino de sentirse cómoda y auténtica. Lo de dentro siempre termina reflejándose por fuera.
7. Como madre de un niño con autismo, imagino que hay días especialmente intensos. ¿Qué papel juega el ejercicio cuando necesitas recargar energía?
Es mi válvula de escape. Hay días emocionalmente muy exigentes y entrenar me ayuda a ordenar la mente, liberar tensión y volver con más calma y paciencia. No entreno solo para mantenerme en forma; entreno porque sé que necesito estar fuerte, tanto física como emocionalmente. Es uno de los mejores regalos que puedo hacerme.
8. Si una mujer lleva años sin hacer deporte porque piensa que ya es tarde o que no va a ser capaz… ¿qué le dirías?
Que nunca es tarde. He visto mujeres empezar con 50, 60 e incluso 70 años y transformar completamente su calidad de vida. No hace falta empezar haciendo mucho; solo hace falta empezar. El cuerpo siempre responde cuando lo tratas con cariño y constancia. El primer paso es el más difícil, pero también el más importante.
9. Si pudieras desmontar un mito sobre el deporte femenino, ¿cuál sería?
Que entrenar fuerza te va a hacer «demasiado musculada». Es uno de los mitos que más daño ha hecho. El entrenamiento de fuerza es salud: protege los huesos, mejora la postura, acelera el metabolismo y nos ayuda a mantener la independencia con el paso de los años. Las mujeres necesitamos fuerza, no solo por estética, sino para vivir mejor.
10. Para terminar… ¿qué significa para ti sentirte bien contigo misma?
Para mí significa mirarme al espejo con tranquilidad, sabiendo que hago todo lo posible por cuidarme sin obsesionarme. Significa tener salud, energía para disfrutar de mi trabajo y paz con la persona que soy. Después de 24 años en este sector he aprendido que el verdadero éxito no está en un cuerpo perfecto, sino en construir una vida en la que te sientas fuerte, capaz y feliz.
Cómo vestirse con seguridad cuando empiezas a quererte de otra manera
Después de hablar con Fani, me quedo con una idea que creo que todas necesitamos recordar más a menudo:
Cuidarnos no debería ser una meta que alcanzamos cuando perdemos peso. Debería formar parte del camino.
Porque el ejercicio no solo fortalece los músculos. También fortalece la confianza, la paciencia, la energía y la forma en la que nos hablamos cada día.
Y cuando una mujer empieza a sentirse bien consigo misma, también cambia su manera de vestir. No porque tenga un cuerpo diferente, sino porque se siente segura y deja de esconderse. Empieza a elegir prendas que le gustan de verdad. Se atreve con colores que antes evitaba, cortes que antes le daban miedo. Camina de otra manera, sonríe más cuando se mira al espejo.
Al final, la ropa nunca ha sido solo ropa. Es una forma de expresar cómo nos sentimos.
Y aunque un vestido bonito puede hacernos sentir especiales, ningún tejido tiene tanto poder como una mujer que ha aprendido a quererse, a respetar sus tiempos y a cuidar de sí misma sin sentirse culpable.




No necesitas esperar al lunes
Ni a perder cinco kilos. Ni a tener más tiempo. Empieza hoy. Aunque sea con un pequeño paseo, una clase de pilates, diez minutos para ti o el simple gesto de dejar de exigirte tanto.
Porque cuando tú estás bien, todo lo demás empieza a colocarse en su sitio. Y créeme, esa es la mejor prenda que una mujer puede ponerse.
